Tenemos la alegría de vivir,
tenemos la suerte de estar aquí.
Queremos llegar más allá,
sabemos que no será fácil camino.
Reservamos todas las fuerzas
porque cuando el día llegue,
tengamos las armas preparadas y afiladas para luchar!
No coseremos nunca más sus botones
ni el borde de abajo del pantalón.
Pero atención! No guardaremos nunca las agujas
que nos han hecho las manos tanto duras, para ahogar todas nuestras pesadillas ...
Y para pincharlos los cojones!
Tenemos la desgracia de ser valientes,
tenemos las manos, tenemos los pechos.
Queremos que por todo lugar resuene
lo que ha sido siempre nuestro grito.
Reservamos el afán de risa
porque el llanto no nos entristezca,
tengamos las armas preparadas y afiladas para luchar!
No coseremos nunca más sus botones
ni el borde de abajo del pantalón.
Pero atención! No guardaremos nunca las agujas
que nos han hecho las manos tanto duras, para ahogar todas nuestras pesadillas ...
Y para pincharlos los cojones!
Escuche con atención este grito que ahora resuena
entre muros blancos y paredes, escribiremos la buena nueva.
No sufráis abuelas y madres, cantaremos vuestra canción,
haremos que para todo se escuche el gran dolor de su llanto.
Romperemos las vajillas, desgarraremos sábanas,
las criadas ahora persiguen ese tal señor Ramón.
No sufráis abuelas y madres, cantaremos vuestra canción
y con el amor como proclama haremos del mundo un todo nuevo.
El señor Ramón ya no persigue las criadas!
No coseremos nunca más sus botones
ni el borde de abajo del pantalón.
Pero atención! No guardaremos nunca las agujas
que nos han hecho las manos tanto duras, para ahogar todas nuestras pesadillas ...
Y para pincharlos los cojones!
No coseremos nunca más sus botones
ni el borde de abajo del pantalón.
Pero atención! No guardaremos nunca las agujas
que nos han hecho las manos tanto duras, para ahogar todas nuestras pesadillas ...
Y para pincharlos los cojones!