Por la ventana entra la imagen del invierno,
lluvia que cae, árboles que se inclinan ante el viento del norte,
y tú cabizbajo siempre aquí con manos ensangrentadas
comienzas una conversación silenciosa con el espejo
A tu alrededor algunas viejas fotografías amarillentas
de cuando eras niño
La radio de la década de los cincuenta,
en tu soledad una voz de consuelo.
¿Qué te dio la vida bueno para recordar?
Te sació con píldoras de placer,
colores de cuento y sabores de muerte
a cada uno de tus pasos, a cada aliento.
Ahora el espejo se ha quedado solo lejos de ti,
aliado de los míseros años que odias
En un cenicero se encuentran apagados tus sueños,
en una botella con bebida tu propia vida.